Mood board
La primera presentación que hice sobre el legado digital parecía un anuncio de Freixenet.
Mirad debajo… de verdad, no es broma…
Encontrar un tono adecuado para hablar de la memoria y de la muerte no es nada fácil.
¿Cuál es el tono correcto?
Quería algo que pudiera aplicar e incluir al máximo de gente posible. Quería que fuera elegante pero cercano, que no fuera gamberro ni chabacano. Así que sin quererlo acabe en el negro y el dorado, por alguna razón me parecía que capturaba la solemnidad del momento.
Claro que, lo que acabé preparando tenía un punto tétrico, por lo oscuro, y un tanto raruno por el dorado. Por suerte, para aquel entonces yo ya estaba en el Programa Jardín (un día os hablaré de él) y Nerea nos pidió que preparáramos un mood board de la marca.
La idea del mood board era seleccionar imágenes que nos recordaran a la marca, podía ser por el estilo, el concepto, los objetos, paisajes y personas... lo que no me podía imaginar es que en mi caso en particular, también incorporaría sin pretenderlo, una paleta de colores.
Cómo veréis en mi mood board, recojo un conjunto de elementos que para mí están de alguna forma relacionados con el recuerdo. Algunos son universales y creo que resuenan con todos nosotros: un juguete que te acerca a tu infancia, un dulce que evoca el placer, el cuidado del caldo de tu madre o tu abuela, la letra manuscrita de alguien querido y que ahora está lejos.
Hay otras imágenes que son más generacionales y que tienen sentido para alguien de mi edad: un cassette grabado de la radio, los primeros videojuegos, las pegatinas en la carpeta del insti o de la uni, el sabor de la primera taza de café del día...
Los colores me sorprendieron, no fui consciente de su elección, pero todos ellos son colores naturales, suaves y empolvados. Me inspiré sin saberlo en algunas autoras a las que admiro y dan forma a mis pensamientos: Laura Pérez, Paula Bonet y Laura Agustí.
Si tuviera que elegir una palabra para ellas sería intimidad. Tienen una forma de dibujar muy personal, su elección de colores también. Son oscuros sin ser lóbregos, retratan la complejidad de la vida desde la cotidianidad, también desde la intensidad y el dolor.
Este moodboard sirvió de base al diseñador, Joan Hurtado para que tras varias conversaciones en la que le intentaba explicar lo que para mí significaba Batec, pudiera proponerme una imagen de marca que transmitiera a los demás esas sensaciones.
Creo que lo logró... pero para poder ver el resultado final, tendréis que esperar unos días.




Este mood board exuda autenticidad y sobre todo intimidad 🙌