GoodMax
Hace dos meses murió Max, un compañero de clase de Ari. Tenía 13 años.
No lo conocía personalmente, Ari entró en su colegio recientemente y casi no conocemos a ninguna familia. Solo los padres de sus amigas más cercanas.
Aún así, hay muertes que tanto por proximidad como por edad se siente de otra manera, te atraviesan.
Max fue diagnosticado en agosto de 2024 de un glioma difuso de línea media (DMG), un tumor cerebral que, a día de hoy, no tiene cura ni tratamiento.
En España mueren cada año alrededor de 440.000 personas.
Un 0,4 % son menores de 18 años.
La mortalidad se ha reducido drásticamente en el último siglo, entre otros factores gracias a las vacunas, los avances médicos y a la mejora de las condiciones de vida.
Y aún así, la muerte de un niño es un golpe brutal, es contra natura.
Nadie espera enterrar a sus hijos y cuando sucede, no hay relato que nos ayude a procesarlo.
Max y su familia crearon la iniciativa Good Max poco tiempo después de conocer el diagnóstico con el objetivo de recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil.
Cada año se diagnostican cerca de 1.500 nuevos casos de cáncer infantojuvenil en España.
Solo se destina un 4 % de los fondos a su investigación y la mayor parte de ellos provienen de la sociedad civil.
De ahí la importancia de dar apoyo constante a la investigación del cáncer infantil, que por su especificidad se considera una enfermedad rara y no prioritaria.
Cada niño que falta, cada niño enfermo, es un recordatorio de la urgencia de seguir avanzando.
Desde aquí os invito a participar, aportando vuestro granito de arena.
Podéis donar aquí:
https://goodmax.org/
También podéis ayudar compartiendo y haciendo de altavoz para que Good Max llegue al máximo de personas posible.
Podéis seguirles en redes, en LinkedIn e Instagram, para estar al día de sus acciones y darles visibilidad:
https://www.linkedin.com/company/good-max/
https://www.instagram.com/soygoodmax/?hl=en
En Batec estamos comprometidos con proteger la memoria de las personas.
No dejemos que ningún niño caiga en el olvido.
Este post va por ti, Max.
Y por tu familia, cuyo amor, conciencia y generosidad no conocen límites.


